Pablo un taxista padre de familia va a empezar su jornada laboral, cuando esta llegando al taxi ve como un adolescente amigo de su hijo le ralla el taxi y le rompe uno de los intermitentes, cuando se acerca al adolescente y le pregunta porqué ha hecho eso, el adolescente huye mofandose del taxista. Cuando el chico marchó Pablo pensó que lo reconocía de algo, y cayó en la cuenta que era compañero de clase de su hijo mayor. Cuando descubrió quien era y donde lo podría encontrar, se sonrió y empezó a pensar en cómo podía resarcirse de lo que este sinvergüenza le habia causado daño a su vehículo de trabajo.
Al cabo de una semana, después de mucho pensarlo, se dirigió al instituto a recoger a su hijo y cuando vió que el adolescente que le había hecho los desperfectos era amigo de su hijo, aprovechó la ocasión.
Cuando su hijo y este adolescente se acercaron a él, Pablo le dijo que si subía le podia acercar a su casa. Marcos que así se llamaba el gamberro que le había destrozado el intermitente se dió cuenta y quiso rehusar la invitación pero el insisitió.
Hasta que por fin subieron los dos, Pablo le dijo a su hijo que dejara que su amigo subiera en el asiento del copiloto, ya que iría más tarde hacia su casa. Lucas, el hijo del taxista no tenía que ir a casa aún tenía que ir a clases de recuperación así que dejaría a su hijo primero y luego llevaría a Marcos a su casa.
Cuando Lucas llegó donde tenía clases de recuperación su amigo Marcos quiso salir del taxi para ir caminando hacia su casa ya que según él se encontraba cerca. Pero Pablo le convenció que le dejaría aún más cerca.
El taxi arrancó hacia la casa de Marcos, pero en uno de los cruces salió de la gran ciudad para adentrarse en una zona boscosa. Marcos le dijo que por ahí no era su casa, y Pablo le dijo que ya lo sabía pero tenía que enseñarle algo que podía interesarle.
Al cabo de unos kilómetros el taxi se acerco a un poblado muy conocido en la zona por su centro neurálgico de venta de drogas, allí Pablo era conocido porque se había criado de pequeño, había nacido allí. Entonces aparcó el coche y le dijo a Marcos, voy a ir a hablar con el Patuco, porque quiero que te explique que es lo que les ocurre a los chicos gamberros como tú.
Pablo salió del coche y cerró la puerta de golpe dejando su ventanilla bajada y los seguros de la puerta abiertos. Y se alejó, al cabo de unos diez minutos, se acercó una pareja de chiquillos de su edad y empezaron a golpear en el cristal por donde estaba Marcos y comenzaron a insultarle y amenazarlo. Marcos se quedó helado, no sabía como reaccionar. Pero de pronto se armo de valor y comenzó a gritar con todas sus fuerzas.
Al oir esto Pablo se asomó para ver que ocurrió y al ver la escena de Marcos gritando empezó a sonreir a lo lejos, pero en vez de acercarse a él para calmarlo le miró fijamente y le hizo señas para advertirle que le pasaría si continuaba siendo tan gamberro como hasta ahora ha sido.
Marcos paró de gritar y se quedó blanco como una sábana. Pablo observó que sus intenciones habían servido para algo, asi que se dirigió al coche, abrió la puerta y se sentó al lado de Marcos, arrancó el coche y minutos después el taxi se paró delante de la puerta de la casa del muchacho. Marcos, abrió su puerta, y le pidió perdón por el daño causado en su taxi.
jueves, 12 de octubre de 2017
martes, 10 de octubre de 2017
La cerradura
Miró por el ojo de la cerradura que tiene la puerta de su habitación, porque oyó que sus padres se encontraban en una conversación acalorada y uno de ellos subió el tono de la voz y dio un golpe en la mesa del comedor. Sebastián vio que su madre estaba sentada en una silla de la mesa del corazón llorando mientras su padre se encontraba moviéndose de un lado al otro de la sal del comedor, mientras hablaba con voz alta y muy enfurecido, mientras su madre lo oía sollozando.
En un momento de la conversación oyó a su padre como insultaba a alguien que no se encontraba en la casa sin mencionar el nombre, por la conversación dedujo que se refería a su profesor de gimnasia, mientras su madre decía que él no tenía la culpa de nada.
Apartó un momento su mirada del cerrojo, bajó la cabeza para pensar que es lo que estaba oyendo y a que se debía esa discusión tan acalorada. Como no podía deducir nada volvió a mirar por el ojo de la cerradura, en aquel instante que volvió a mirar por el cierre, pudo volver a comprobar como el padre le decía a su madre que la culpa de todo no era del profesor de gimnasia sino de él mismo por no saber defender a su mujer cuando ella lo había necesitado.
Su madre, entonces cogió fuerzas se levantó y se enfrentó a las palabras hirientes de su marido. Y le dijo que la culpa era de ella, porque no lo amaba lo suficiente, ya que no había sincero con ella, no había sido cariñoso ni le había hecho sentir como le hacía sentir el profesor de gimnasia.
Todo lo que estaba oyendo a Sebastián le pareció como si un cuchillo helado le hubiese entrado en su estómago y se quedó estupefacto, no podía creer que su madre le había sido infiel a su padre.
Estuvo a punto de quitar la mirada del ojo de la cerradura pero pensó que debía seguir observando por si había alguna cosa más que él no sabía.
Continuó con la mirada indiscreta porque él sabía que la conversación no había terminado, ya que su padre comenzó a llorar y se dirigió a su esposa y sollozando la abrazó y la pidió perdón. Eso a Sebastián le causó un impacto porque no pensaba que después de la conversación tan acalorada su padre podía perdonar a su esposa después de lo que le había dicho. Sin embargo, así fue, pero parece ser que la conversación aún no había concluido.
Su madre se levantó de la mesa y le empezó a su marido la siguiente historia.
No creas que el profesor de gimnasia de Sebastián es quien parece que es, no es así. Te voy a explicar una historia que se remonta a cuando yo era muy pequeña.
Mi madre, tu suegra, estaba en estado de buena esperanza y se fue a la clínica a dar a luz a un hijo o hija, aún no le habían dicho que sexo tenía porque en aquel entonces no había tantos adelantos.
Cuando llegó mi madre a casa, llegó llorando y me dijeron que mi hermano había muerto.
Después de mucho investigar he sabido hace poco que el profesor de gimnasia es mi hermano que le robaron a mi madre.
Después de oír esta historia mi cerebro empezó a atar cabos.
En un momento de la conversación oyó a su padre como insultaba a alguien que no se encontraba en la casa sin mencionar el nombre, por la conversación dedujo que se refería a su profesor de gimnasia, mientras su madre decía que él no tenía la culpa de nada.
Apartó un momento su mirada del cerrojo, bajó la cabeza para pensar que es lo que estaba oyendo y a que se debía esa discusión tan acalorada. Como no podía deducir nada volvió a mirar por el ojo de la cerradura, en aquel instante que volvió a mirar por el cierre, pudo volver a comprobar como el padre le decía a su madre que la culpa de todo no era del profesor de gimnasia sino de él mismo por no saber defender a su mujer cuando ella lo había necesitado.
Su madre, entonces cogió fuerzas se levantó y se enfrentó a las palabras hirientes de su marido. Y le dijo que la culpa era de ella, porque no lo amaba lo suficiente, ya que no había sincero con ella, no había sido cariñoso ni le había hecho sentir como le hacía sentir el profesor de gimnasia.
Todo lo que estaba oyendo a Sebastián le pareció como si un cuchillo helado le hubiese entrado en su estómago y se quedó estupefacto, no podía creer que su madre le había sido infiel a su padre.
Estuvo a punto de quitar la mirada del ojo de la cerradura pero pensó que debía seguir observando por si había alguna cosa más que él no sabía.
Continuó con la mirada indiscreta porque él sabía que la conversación no había terminado, ya que su padre comenzó a llorar y se dirigió a su esposa y sollozando la abrazó y la pidió perdón. Eso a Sebastián le causó un impacto porque no pensaba que después de la conversación tan acalorada su padre podía perdonar a su esposa después de lo que le había dicho. Sin embargo, así fue, pero parece ser que la conversación aún no había concluido.
Su madre se levantó de la mesa y le empezó a su marido la siguiente historia.
No creas que el profesor de gimnasia de Sebastián es quien parece que es, no es así. Te voy a explicar una historia que se remonta a cuando yo era muy pequeña.
Mi madre, tu suegra, estaba en estado de buena esperanza y se fue a la clínica a dar a luz a un hijo o hija, aún no le habían dicho que sexo tenía porque en aquel entonces no había tantos adelantos.
Cuando llegó mi madre a casa, llegó llorando y me dijeron que mi hermano había muerto.
Después de mucho investigar he sabido hace poco que el profesor de gimnasia es mi hermano que le robaron a mi madre.
Después de oír esta historia mi cerebro empezó a atar cabos.
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